[Cuento corto] Rojo
Rojo
Llovían coloridos pétalos que morían en los cuernos rojos de la niña. Caían desprendidos de la profusa vegetación ascendente que crecía entre los edificios, cerrando callejones y convirtiendo las ruinas de la aldea en un único camino en línea recta hacia el castillo.
Alzada cinco palmos, protegida por una bufanda negra, un abrigo blanco y ondulaciones del mismo color que le llegaban a la cintura, caminaba despacio, atenta a cada detalle. La más mínima perturbación o movimiento llamaban su atención, pero ni el lúgubre aspecto de la aldea ni el imponente gigante de piedra más allá mellaban en su mente. Primaba la curiosidad, porque no conocía nada más. Llegando a un pozo, empezó a cansarse del constante acoso del viento. Frunció el ceño, buscando inútilmente la manera de librarse definitivamente de él hasta que escuchó ruidos nuevos. Se asomó y su vacía mirada turquesa no tardó en reparar en la diminuta criatura de piel reluciente escalando la pared. La niña extendió la mano para tocarla, pero el insecto se calcinó al instante y sus restos se perdieron en las profundidades.
Inexpresiva, la niña permaneció varios minutos en intimidad con el abismo hasta que se cansó de esperar. Confundida, continuó caminando bajo la sombra del gran castillo. Los callejones se presentaban cada vez más amplios y en ellos descubrió la vida oculta de la aldea cuando se asomó a los mundos oscuros de su entretejido de plantas, revelando decenas de insectos escondidos. Resultó un hueco lo suficientemente grande como para que la niña intentara meter la mano, pero el mero roce de sus dedos bastó para que ahora lloviera ceniza.
A pocos minutos de las puertas del castillo, se erigía una brillante estatua de un diverso grupo de seres muy parecidos a ella. La guarecía, posado en el bastón del mago, una bonita criatura cubierta por plumas negras. Cuando sus miradas se encontraron, el ave comenzó a graznar y la niña lo imitó:
— ¡Cra, cra!
El cuervo estalló. En sus plumas cayó el peso de una mirada glacial. Observándolas, la niña se percató de que bajo la estatua había una inscripción en siete idiomas diferentes. Los comprendía todos.
“En honor a los héroes que derrotaron al Rey Demonio y trajeron la paz al mundo”.

Comentarios
Publicar un comentario