[Opinion] La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas, Neal Stephenson
Como breve preludio, me gustaría aclarar que mis reseñas, salvo que indique lo contrario al principio, estarán siempre libres de spoilers. Serán por naturaleza subjetivas y en ellas hablaré de los aspectos más relevantes, curiosos, o que simplemente me parezcan más importantes de la obra, qué se puede esperar de ella y por qué la recomiendo o no. Siendo esta la primera, digamos que es un formato experimental.
SINOPSIS:
«En un futuro Shanghái, un acaudalado neovictoriano manda fabricar un manual informatizado para la educación de su nieta, Elizabeth. Se trata de un ingenio interactivo que se adapta automáticamente a las necesidades del lector. El ingeniero que lo fabrica, Hackworth, decide sacar una copia pirata de ese prodigio de la nanotecnología para la educación de su hija, Fiona. Recurre entonces al Dr. X, un hacker chino con otras ideas respecto al empleo del manual; manual que terminará en las manos de una niña china pobre llamada Nell, a quién educará durante muchos años»
CULTURA, EDUCACIÓN Y TECNOLOGÍA
La novela, perteneciente a los géneros de la ciencia ficción y del cyberpunk o post-cyberpunk, nos sitúa en un futuro donde el concepto de cultura ha sobrepasado el concepto de Estado o nación, siendo la cultura confuciana china y la cultura victoriana occidental dos de las más relevantes del mundo que presenta Stephenson y cuyos planteamientos se enfrentarán a lo largo de la historia a través de los ideales de sus defensores. Sumergirse en esta obra significa zambullirse en un profundo y complicado debate sobre los elementos diferenciadores de las culturas y la inmensa importancia de los métodos de educación.
No nos encontramos tanto con un mundo distópico como sí caótico e inestable, formado por tribus en su mayoría de libre acceso cuyo código diferenciador no es otro que la cultura, una especie de terreno intermedio entre el típico futuro distópico controlado por corporaciones y los estados centralizados de hoy en día. La historia comienza presentándonos a un personaje "tete", es decir, que no pertenece a ninguna tribu. Uno no está anexionado a ninguna de estas tribus por el mero hecho de nacer en ella, sino que es libre de elegir. Para saber elegir, es necesaria una educación, y aquí es donde entra la labor del coprotagonista de la historia, John Hackworth. Sus acciones tienen como consecuencia que tanto Elizabeth, como Fiona, como Nell, se educarán a través del manual, que si bien tiene la capacidad de funcionar por sí mismo, también tiene la capacidad de admitir ractores (actores interactivos que ponen voz a las narraciones, personajes).
La labor del manual en el crecimiento de las niñas evocó antiguos debates de mi año pasado en la carrera sobre el valor del libro como método de educación autónomo y ojalá pudiera haber planteado en su momento algunas de las ideas presentes en esta obra, si es sirviera de algo cotejar las aportaciones de una avanzada inteligencia artificial fabricado con tecnología impensable hoy en día frente a las aportaciones de los libros de papel. El libro de papel no te obliga a pensar, sólo te invita a ello. No responde directamente las preguntas que formulas en tus pensamientos o en voz alta, no satisface de manera inmediata los conflictos que puedan surgir en tu mente a raíz de la lectura; y aunque esto pudiera suponer una ventaja para los más atentos, inteligentes o aplicados, no es sino una terrible desventaja para el público general. Y es, precisamente, el público general para el que uno de los personajes de la historia quiere destinar el manual, impulsado por su filosofía confuciana. Tanto el tema de la educación como la implicación de la tecnología en la vida de la gente y en cómo afecta, sobre todo, al pensamiento y a la cultura, serán los pilares de la obra.
La inteligencia y todo lo que proviene de ella se pierde en el tiempo si no se comparte con personas de afinidad similar y Stephenson también habla a lo largo de la obra sobre este asunto, así como el predominio de la cultura sobre todos los demás factores. Dice así una cita del libro:
«Lo único que tienen en común [las culturas] es que si no se propagan serán absorbidas por las otras. Todo lo que han construido será derribado, todo lo que han conseguido será olvidado, todo lo que han aprendido y escrito se lo llevará el viento. En los viejos días era fácil recordarlo por la necesidad constante de defender las fronteras. Hoy en día, es fácil olvidarlo».
El personaje que ordena la creación del manual a Hackworth buscaba que la educación a través del mismo tuviera una naturaleza sistemáticamente subversiva, la única alternativa a la imposibilidad de educar a un niño sin adoctrinarlo a conciencia o sin suscitarle rechazo de las ideas y su consecuente rebelión contra las mismas. Otros personajes, como el Dr. X, defenderán una educación más comprometida con la sociedad, donde cada individuo respete el orden social y pueda contribuir de manera útil, ideas con una fuerte raíz confuciana pero cuyas desviaciones se irán haciendo más y más evidentes a medida que la trama avance. El representante victoriano quiere el manual sólo para cultivar a un individuo, pero su antagonista, el hacker confuciano, lo quiere para otros fines secretos afines a unas ideas mucho menos individualistas.
Y es que la trama no es en absoluto fácil de seguir. Se me atragantaba. A mi parecer, es probablemente el aspecto menos importante del libro. Son dos los motivos por los que voy a recordar de esta obra; el primero, los diálogos en calidad de debate sobre los temas mencionados y que obligan a uno a releer más de una vez algunos capítulos, así como a investigar los paralelismos que existen en la sociedad futurista planteada por Stephenson con ciertos acontecimientos de la historia, especialmente de la historia de China en los s. XIX y XX. El segundo es la magistral capacidad de absorción que tienen ciertas escenas y sobre la que incidiré más adelante.
Imaginar con precisión los escenarios que se plantean es prácticamente imposible y el primer cuarto de la obra lo pasé francamente mal para entender qué estaba pasando, en ocasiones cuestionándome si mi comprensión lectora estaba deteriorada o si me estaba enfrentando a un comienzo abrupto y difícil de digerir. La gran diferencia entre los mundos basados en épocas pasadas con los basados en épocas futuras, es que en estos últimos virtualmente no puedes equivocarte y poner una bombilla en un castillo medieval. La dificultad de los libros basados en épocas futuras reside en que el libro en nuestras manos no es ningún manual interactivo como del que nos hablan aquí: hay que confiar en la terminología del autor, en este caso, mezclada con densas descripciones que estimularán la imaginación de algunos y saturarán la de otros, como fue mi caso. A pesar de todo esto, la imagen que se me queda del mundo imaginado por Stephenson es fascinante, si bien en algunas descripciones mi cerebro prefería dejar a un lado las complejas descripciones del escenario y centrarse en captar bien las ideas.
La curva de dificultad de lectura disminuye según te acercas a la mitad del libro para después volver a aumentar cuando los cabos sueltos de la trama comienzan a unirse por hilos tan, tan finos que probablemente no voy a recordarlos, porque, francamente, no son importantes. Lo que sí voy a recordar es esa capacidad absorbedora de ciertos capítulos que funcionarían perfectamente como cuentos cortos si se les despojara de sus alusiones al transcurso de la trama, que tampoco son muchas, porque la trama se sucede en silencio a través de los más de diez años que transcurren, asomando en algunos capítulos y desapareciendo por completo en otros, siendo estos últimos los más disfrutables, especialmente aquellos en los que se reflejan los ideales utópicos, románticos, pero también hipócritas en que se basa esta tribu neovictoriana.
El Manual ilustrado para jovencitas enseña a la protagonista, Nell, a cultivar una especie de cultura individual única que durante la obra alimentará esta desconexión emocional del mundo que le rodea, esa sensación de superioridad del niño que cree que nadie sabe lo que él sabe y que para él resulta de lo más natural. Son las personas que conocen el manual y las experiencias que vive con ellas quienes la ayudarán a aplicar esa pila de conocimientos al mundo real y diluir su propia cultura en la universal para encontrar un motivo de existencia así como un lugar de pertenencia. Desde fábulas clásicas, arquetipos fantásticos típicos hasta extractos inspirados en obras como las Mil y una noches, Nell va haciéndose consciente de como a través de la fantasía su propia inteligencia sobrepasa su entendimiento de lo que le rodea, sufriendo impotencia y desconsuelo. Las jóvenes adultas Elizabeth, Fiona y Nell que florecen de la educación del manual no solo desarrollan personalidades diferentes sino que también experimentan destinos dispares, y aunque de las dos primeras apenas vemos su desarrollo, es de algún modo tremendamente satisfactorio seguir el crecimiento de Nell.
Los amantes tanto de la estética victoriana como de la estética cyberpunk encontrarán en esta obra una mezcla encantadora, aunque ocasionalmente difícil de seguir, cuya trama pasa desapercibida para dejar relucir los diferentes puntos de vista planteados a través de los personajes y con auténticas bombas estimuladoras de la imaginación visual en forma de capítulos que prácticamente podrían funcionar de manera autónoma y sin necesidad de hilo conductor.
NOTA: Quiero aclarar, para finalizar este primer comentario, que las puntuaciones de las obras en mi Goodreads no son en absoluto calificaciones categóricas. No son más que una mezcla de lo que me ha gustado el libro con lo que me ha aportado personalmente y jamás deben considerarse como nada más que una mera orientación de mi parecer. También, téngase en cuenta que las puntuaciones están normalizadas y sólo una estrella representa una opinión negativa, mientras que el rango entre 2 y 5 estrellas señala el grado de una opinión positiva, en contraste con la diferenciación típica de 1-2.5 como negativa y 2.5-5 como positiva.
Comentarios
Publicar un comentario